Más allá de la muralla

¿Te imaginas la educación dentro de las correccionales? ¿Sabes cómo se brinda educación? ¿Sabes si les interesa la educación? ¿Cómo es la educación dentro del contexto privativo de la libertad? Esas preguntas fueron las detonantes para aceptar incorporarme, mientras cursaba el cuarto semestre, a un seminario titulado Más allá de la muralla. El objetivo era adquirir conocimientos sobre la educación de la población adolescente en situación de reclusión, desarrollar habilidades sobre diseño de estrategias didácticas específicas para esta población y contribuir a la sociedad mediante el contacto con menores privados de su liberta; a partir de principios éticos con calidez humana. Parecía sencillo, me ofrecían conocimiento y práctica, a cambio de contribuir a la sociedad.

La educación es el arma más poderosa para cambiar al mundo.
Nelson Mandela

¿Te imaginas la educación dentro de las correccionales? ¿Sabes cómo se brinda educación? ¿Sabes si les interesa la educación? ¿Cómo es la educación dentro del contexto privativo de la libertad? Esas preguntas fueron las detonantes para aceptar incorporarme, mientras cursaba el cuarto semestre, a un seminario titulado Más allá de la muralla. El objetivo era adquirir conocimientos sobre la educación de la población adolescente en situación de reclusión, desarrollar habilidades sobre diseño de estrategias didácticas específicas para esta población y contribuir a la sociedad mediante el contacto con menores privados de su liberta; a partir de principios éticos con calidez humana. Parecía sencillo, me ofrecían conocimiento y práctica, a cambio de contribuir a la sociedad.

Jamás pensé que dicha experiencia me llevaría a aprender cosas, que hasta cuarto semestre desconocía; por ejemplo, no había puesto en práctica ninguno de los paradigmas que estudiábamos, sólo los conocía desde la teoría. Hasta entonces comprendí que el conductismo no es completamente malvado y que, básicamente todos los paradigmas se mezclan en el aula siempre teniendo un de eje principal. Otra situación desconocida para mí era realizar planeaciones; por ello comencé a considerar los aprendizajes esperados, los objetivos, el tiempo y dar mucho énfasis al material, esto debido a la lógica de la institución penitenciaria.

Muchos de los que ingresamos al seminario pensamos que entraríamos directamente a campo, fue una sorpresa esperar tres meses hasta que estuviéramos preparados: conocer el contexto internacional, nacional, hablar de los estudiantes a los que atenderíamos, preparar nuestras clases, discutir sobre las necesidades que la literatura marcaba, posibles líneas de acción; es decir, documentarnos al respecto, entender desde la teoría lo que sucedía en contexto de encierro desde lo legal, social y educativo. 

Cuando por fin llegó la hora de poner en práctica todo cuanto habíamos aprendido, cometimos errores: 

1) Subestimamos a los estudiantes, pensábamos que no sabían y que nosotros les enseñaríamos todo, cuál fue nuestra la sorpresa al descubrir que ellos fueron los que nos enseñaron a dar una clase, equivocarnos en el aula y sonreír, pues, ¿qué es lo peor que puede pasar?
2) Pensamos que los adolescentes no hablaban o evitaban participar, pero son estudiantes activos, cuestionan todo cuanto ofreces, preguntan, realizan analogías, respetan, hablan en metáforas y se ríen de las situaciones.
3) Asumíamos que el apartado de las planeaciones que decía material era un convencionalismo; sin embargo, en este contexto era sumamente importante pues lápiz que entraba tenía que salir.
4) Sufrimos paranoia, al creer todo cuanto nuestros familiares y amigos hablaban sobre las instituciones penitenciarias –creo que a veces hablamos sin conocer del tema– provocó en un principio temor; sin embargo, comprendimos que es un entorno educativo muy particular en el que protegen siempre tu integridad.

Durante las prácticas, el seminario se volvió un espacio de acompañamiento y de terapia pues al pasar tiempo en ese contexto uno escucha situaciones o historias de vida que, como seres humanos, afectan nuestras emociones; por lo que hablar de lo acontecido en la semana, las dificultades que enfrentamos, cosas que nos comentaban, bailar e incluso llorar se convirtió en una parte central durante esta fase.

Al finalizar las prácticas fue requisito del seminario escribir un trabajo académico para participar en las jornadas pedagógicas de la Universidad Pedagógica Nacional. Escrito que fue aceptado y tuvimos que exponer en el auditorio. Los nervios fueron increíbles, hablar frente al micrófono impone, probablemente tartamudeamos y dudamos de lo que exponíamos; pero nunca nos cuestionarios si conocíamos o no del tema. Terminó con ello el seminario.

Finalmente, me atrevería a decir que participar en este seminario no sólo nos formó en educación certificable, sino que nos permitió desarrollar trabajos terminales, temas que involucran la enseñanza de la historia, educación para la paz o matemáticas, entre otros; en contexto privativo de la libertad para adolescentes.

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  • Última Actualización:Miércoles 21 Febrero 2024.
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